[ES] De Orleans a Bruselas: sobre la rubia, Efemóclides, tortillas de patatas y una cara hecha de culos (18:44 06/09/2010)

Hace mucho que no escribo. Igual demasiado, pero es que han sido días muy ocupados. En realidad no, pensandolo mejor no creo que sea ese el motivo. El motivo es más bien que tengo buen internet y demasiado tiempo libre tirado bajo un techo decente, y cuando esto ocurre me engancho a ver series, pelis, a leer las noticias, ver videos sobre gente muy rara con dos cabezas en youtube, etc. Y al final nunca encuentro el momento de ponerme a escribir. Cuando estoy entre arboles, o el internet del McDonalds es tan lento que tarda 5 minutos en cargar un icono, pues soy más productivo. Curioso.

El caso es que no os he contado nada desde aquella noche en la dormí en aquel parque celestial justo después de Nantes; no os he hablado de la rubia, ni de París, ni de Bruselas, ni de que he defendido mi tesis hoy y he aprobado (y me han elogiado mi forma de escribir y mi pasión por la sostenibilidad :D), ni de a dónde voy mañana. Así que sin más dilación, os voy a dar la versión resumen (porque la completa es infinita).
Al día siguiente del parque celestial me levanté bien pronto, porque a mi alrededor ya había gente paseando a sus perros, y se hace un poco raro dormir en esas circunstancias. Casi un kilo de alubias con fideos y guisantes (mis combinaciones no serán muy ortodoxas, pero te nutren que flipas), y a las 8 estaba en la bici ciclando hacia el sol. Y tres minutos despues, me encuentro a esta…
imageEsta se llama Chloé (pronunciarlo como queráis, yo siempre lo pronunciaba mal), y es una fisioterapeuta francesa con motor Alemán que había vendido sus pertenencias, dejado su trabajo y su piso, metido todo en una bici KTM gigante con tantas alforjas que hasta las alforjas llevaban alforjas, y se había echado a la carretera. Menuda chutada. Aquella mañana que nos conocimos sólo llevaba un par de días ciclando, pero había hecho unas cuantas salidas antes, y estaba bien fuerte, así que sabía lo que estaba haciendo. Eso si, la tía pretendía dormir en campings como una pija, así que le dije que se dejase de tanta tontería que la iba a enseñar a dormir como un mendigo profesional. Dado que los dos íbamos hacia Orleans, decidimos ciclar juntos ese día, y me resultó muy refrescante volver a viajar con alguien. Todo mi viaje había sido solitario excepto con Alejandro los primeros días, y la verdad es que tanto tiempo conmigo mismo me estaba volviendo loco. En serio, el tiempo en solitario es muy bueno para escuchar las gilipolleces que reverberan constantemente en la cabeza de uno, pero pasado un limite lo único que quieres hacer es lijarte el cerebro para que las voces paren. Pero eso no es buena idea. Mejor es que se una alguien con quien hablar, y la lijomanía se acaba.

image image image image image image image image image image image image image imageLos tres días con Chloé fueron muy productivos en cuanto a distancia recorrida; nos levantábamos (se levantaba y me hacía seguirla) a las 7 de la mañana, y a las 7:30 estaba montada en la bici como una enferma mental. Ni desayunaba alubias ni nada. Pero claro, conmigo el 60% de las conversaciones trataban de comida y del hambre que tenía, y tras tres días eso caló y se acababa metiendo unos desayunos bien potentes. Al tercer día llegamos a Orleans, donde nos separamos y yo dormí detrás de un super muy cutre. Así es la vida.
imageLos siguientes dos días los invertí en llegar a París. No recuerdo muy bien como fueron la verdad, de modo que os dejo con fotos del camino…

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Esto fue a la mañana después de aquel post apocaliptico en el que relataba lo mucho que me cuesta pedir ayuda. Estuve en el McDonalds cargando el iPad hasta las 11 de la noche y salí de ahí en total oscuridad y sin saber donde dormir. Por suerte, encontré un parque y me dejé absorber por su negrura. Sorprendentemente, dormí como un cerdo de bien.

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Este es mi amigo Efemóclides. Me lo encontré tirado en un campo en medio de la nada y lo puse colgando de mi bici. Parecía que llevaba una cabeza amputada. Luego se me cayó por medio de París. Pobre.

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Mini-recuerdo: Una de las cosas que quería hacer durante mi viaje era comprarle comida a alguna persona solitaria sin hogar y comer con el/ella en el suelo, para que me contase su historia de vida y hacerle sentirse incluido/a en la sociedad de algún modo. Mi primer intento fue con un hombre que estaba pidiendo en frente de un super; entré, le compré un pan grande y queso, y le comenté que le había comprado comida y que quería comer con él. Inmediatamente me respondió que no, que tenía comida de sobra y que solo quería dinero. Yo, cortao, me disculpé y me fui. Mi segundo intento fue peor. Llegué a Paris y en medio de una gran calle había un hombre muy flaco y sucio sentado en la acera. No miraba hacia las personas que pasaban a su lado, ni hacia ninguna tienda ni restaurante, sino que miraba hacia el cielo, como si esperase ver algo que nunca llegaba. Estuve observandole casi media hora, durante la cual no se movió, y tras mucho debate interno, decidí que comería con él. Me fuí a un restaurante de Kebabs y me pedí uno con todo a rebosar, mas patatas y una botella de agua. Dejé mi bici junto a una farola, y con los raviolis que tenía para ese día, una cuchara y su bolsa con el kebab, me acerqué a él lentamente y le pregunté en mi francés chungo que si tenía hambre, que me gustaría comer con el. Y va, y me dice que no! Que ya ha comido y que no quere más! Debo admitir que lo flipé un poco; no me esperaba ese rechazo contínuo. El otro día lo conseguí por fin, en Bruselas. Pero no fue intencionado por mi parte, sino que fue un hombre muy muy flaco que se me acercó y me preguntó si le compraba arroz con verduras. Hablamos un poco y al final le acabó invitando el del propio bar. Pero me pareció muy curioso e interesante el hecho de que varias personas rechazasen mi intento de ofrecer comida. Parece que la comida no es algo dificil de conseguir ya. Da que pensar…

El caso es que llegué a París, y una vez allí me puse en contacto con la pareja que me acogió en Nantes. Que calidad de gente, en serio. No solo me ofrecieron su casa y comida durante dos noches, sino que además me dieron sus llaves de casa para que pudiese entrar y salir a mi bola, y me hicieron un mini-tour por la zona. Esas noches, el dormir en una cama de verdad me supo a gloria líquida. Nada mejor que eso.
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(Les cociné una tortillaca de patatas 🙂 )
El 1 de septiembre por la mañana cogí un bus hacia Bruselas. Cogí el bus porque si no, no me hubiera dado tiempo a estar allí para el finde del 2 al 4, durante el cual estarían mis padres y hermana de visita. Además, mi rodilla estaba bastante pocha y no era cuestión de meterme 300 kilometros a sprint en dos días.
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Bruselas ha sido gozoso. Estar con el brother, ver a la familia y dormir en cama limpia, ha sido gozoso. Conocer a Salvador y a su gato Bancuo, ha sido gozoso. Y hoy defendí mi tesis por skype, y me la aprbaron! Eso sí que ha sido gozoso 😀 Un peso menos de encima jeje. Mañana, el brother y yo salimos para Amsterdam, a la cuál llegaremos en unos 5 días, pero esto huele a desastre ocasional porque ni si quiera tenemos tienda para Ignacio, y la ruta va a ser improvisada al máximo. Pero bueno, da igual, más emoción.

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Bueno, aquí lo dejo, que estoy un poco chuzao de sangría (había que celebrar mi tesis y que Ignacio ha tenido su último día de trabajo hoy), estoy reventao, y mañana me tengo que levantar pronto o nos veo saliendo a las 4 de la tarde. Trataré de escribir en breves con los siguientes acontecimientos! Augur!!
(Nota: este post lo tenía que haber subido hace 3 días ya, pero la página web desde la que gestiono mi blog me la lió y no me dejaba entrar, así que hasta hoy no he podido. Disculpad el vacío existencial)

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